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Ucrania: Greenpeace advierte ‘graves peligros nucleares’ de la guerra

La organización ecologista condenó las amenazas del presidente ruso, Vladimir Putin, sobre el uso de armas nucleares.

Greenpeace alertó sobre los “graves peligros nucleares” que implica la guerra en Ucrania tras el bombardeo por parte del Ejército ruso sobre la ciudad de Zaporiyia que ha incendiado instalaciones auxiliares de la central nuclear homónima.

De acuerdo con la organización, la ocupación militar rusa en diferentes instalaciones nucleares ucranianas, como la de Chernobyl, representan una probable destrucción y contaminación en donde la población civil es la principal damnificada de los conflictos bélicos.

El resultado de los daños a instalaciones nucleares ucranianas por parte de milicias rusas serán “graves impactos humanos y ecológicos”, advirtió la ONG.
Además condenó las amenazas del presidente ruso, Vladimir Putin, sobre el uso de armas nucleares. Detalló que la comunidad internacional no debe caer en la trampa de escalar la amenaza de una guerra nuclear igualando la retórica nuclear del presidente Putin.

Greenpeace condenó “energéticamente” los ataques rusos contra Zaporiyia, ocurridos el jueves 3 de marzo, que han provocado incendios en las inmediaciones de la central nuclear más importante de Ucrania. En el mensaje destacó su respeto y agradecimiento al personal de las centrales nucleares de Ucrania, que trabajan en condiciones extremas.

Un estudio de Greenpeace analizó recientemente el caso concreto de esta central nuclear, que en 2020 produjo el 20% de la electricidad de Ucrania y en la que hay seis grandes reactores y seis piscinas de refrigeración con cientos de toneladas de combustible nuclear altamente radiactivo.

Conforme a este estudio, la seguridad de Zaporiyia está “gravemente comprometida por la guerra”, pues, aunque se considera “poco probable” que la planta sea un objetivo deliberado, dado que la liberación nuclear podría contaminar gravemente a los países vecinos, incluida Rusia, sí pueden producirse accidentes que dañen no solo el reactor, sino también los sistemas de apoyo de la central: “la presencia permanente de personal cualificado, energía, acceso a agua de refrigeración, repuestos y equipos”.

“incluso -detalle el estudio- sin daños directos a la planta, los reactores dependen en gran medida de la red eléctrica para operar los sistemas de refrigeración, de la disponibilidad de técnicos y personal nucleares y del acceso a equipos pesados ​​y logística”.

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